Pues la volví a ver, no por mí, sino por mi hija, de 6 años, que le gusta mucho. Y creo que ahora entiendo el éxito de esta película. Matilda está hecha desde la perspectiva de una niña maltratada que la única forma que tiene de escapar de esa violencia sistemática es por medio de la fantasía. Una niña no puede armar un plan elaborado para escapar de una directora perversa y de unos padres indiferentes. Pero tiene su imaginación. Y, en este sentido, la historia se desarrolla como si una niña de 5 años y medio la hubiera escrito: los poderes fantásticos, la maestra buena que le da el amor qu…
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