(CASTELLANO) El último encargo funciona porque entiende bastante bien lo que quiere ser: una comedia de acción ligera, rápida y sin demasiadas pretensiones. No busca reinventar nada ni convertir su historia en algo trascendente. Quiere entretener durante hora y media con persecuciones, golpes, situaciones absurdas y dos protagonistas muy distintos obligados a compartir el mismo desastre. Y conmigo, en general, lo consiguió. Lo que más agradecí fue encontrarme con un Eddie Murphy bastante más contenido de lo que esperaba. No aparece el Murphy más histriónico, el de la gesticulación consta…
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