(CASTELLANO) Hay películas que te gustan mientras las estás viendo y otras que, sin levantar demasiado la voz, se quedan contigo después. Esta pertenece claramente a las segundas. Me parece una gran pequeña película, íntima y aparentemente sencilla, pero llena de cosas que siguen dando vueltas cuando termina. José Mari Goenaga y Aitor Arregi hablan de la vejez, de la homosexualidad, del deseo, de la familia y de la dependencia, pero sobre todo de algo que me parece especialmente doloroso: la posibilidad de pasar media vida luchando por ser quien eres y descubrir, cuando creías que esa bata…
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