(CASTELLANO) Hay thrillers que viven del misterio y otros que dependen de que el lugar parezca capaz de tragarse a los personajes. Caminando con el diablo pertenece más al segundo grupo. Su España rural de los años ochenta no funciona solo como fondo: carreteras vacías, calor, polvo, silencios y espacios aislados construyen una sensación de encierro que sostiene buena parte de una historia bastante reconocible. Rubén Pérez-Barrena plantea un cruce entre dos familias marcadas por circunstancias difíciles y lo convierte en una historia de crimen, desaparición, culpa y violencia. No hay dem…
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