(CASTELLANO) Lo que más me ha impresionado no es que la película busque constantemente el horror, sino que muestre cómo el horror acaba entrando en lo cotidiano. Un hotel, unos trabajadores, unas habitaciones, unos uniformes, unas rutinas normales: todo parece pertenecer a un mundo reconocible hasta que las reglas dejan de servir y la violencia empieza a decidir quién manda realmente. Ahí Hotel Rwanda resulta especialmente dura, porque muestra lo rápido que puede desaparecer la sensación de normalidad cuando una sociedad empieza a aceptar que unos seres humanos valen menos que otros. Don…
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