(CASTELLANO) Hay películas que terminan y otras que se quedan dentro, trabajando durante horas. Animales nocturnos me dejó bloqueado. No fue solo por su dureza, sino por la forma en que convierte una novela dentro de la propia película en un arma emocional capaz de atravesar a quien la lee y también a quien la contempla. Tom Ford construye dos mundos distintos y consigue que uno termine contaminando al otro hasta que ya no es posible separarlos. La parte de la novela es brutal. No porque dependa únicamente de la violencia, sino porque trabaja sobre algo mucho más incómodo: la impotencia.…
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