(CASTELLANO) *Midsommar* empieza ya con mal rollo. Muchísimo. La música del principio, la manera en la que Ari Aster coloca la cámara y lo que sucede antes incluso de que la película llegue a Suecia generan una angustia enorme. No necesitas que aparezca ningún monstruo. Desde los primeros minutos ya sabes que vas a entrar en un sitio emocionalmente horrible. Y luego la película cambia completamente de aspecto. Pasamos de espacios oscuros y cerrados a un lugar luminoso, abierto, casi precioso. Campos verdes, flores, vestidos blancos, comida al aire libre, canciones, bailes. Todo parece di…
Leer reseña completa →