(CASTELLANO) Me gustó mucho, aunque reconozco que no entra fácil. Al principio parece lenta, incluso demasiado callada, pero poco a poco te das cuenta de que está haciendo otra cosa: va creando mal rollo sin necesidad de grandes escenas. No es un western de tiros ni de duelos, sino una historia bastante incómoda sobre gente que vive reprimiendo demasiadas cosas. Lo mejor está en los detalles pequeños: una mirada, una frase venenosa, una humillación casi de pasada. Ahí es donde la película va haciendo daño. Lo que más me interesó es cómo desmonta la imagen clásica del vaquero duro. Phil se pr…
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