(CASTELLANO) Me pareció que estaba bien, entretenida, de esas películas que no vienen a cambiarte la vida, pero sí a darte un rato salvaje, gamberro y bastante divertido. Se nota desde el principio que Tommy Wirkola no busca sutileza ni elegancia psicológica, sino una comedia negra violenta, pasada de vueltas y orgullosa de su mala leche. Y dentro de ese terreno, la película funciona. No es redonda ni especialmente profunda, pero tiene ritmo, descaro y suficientes momentos brutos como para mantener el interés. La idea de partida ya tiene gracia: una pareja en crisis, una casa apartada, resen…
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