(CASTELLANO) Al principio es fácil juzgar a Danni. Vive pendiente de cómo la perciben los demás, confunde visibilidad con afecto y parece convencida de que una vida que no puede exhibirse en internet vale un poco menos. Not Okay podría haberse quedado en la caricatura de la generación Instagram y montar alrededor una comedia cruel sobre influencers. Pero Quinn Shephard hace algo más incómodo: deja que Danni siga profundamente equivocada mientras poco a poco deja de ser solo ridícula. La película entiende bien una idea ya conocida pero todavía vigente: las redes no inventan la necesidad de a…
Leer reseña completa →