(CASTELLANO) *Outer Banks* empieza como si quisiera ser una serie juvenil sobre dos mundos enfrentados. Los Pogues, sin dinero ni privilegios, frente a los Kooks, ricos, protegidos y dueños prácticamente de todo lo que les rodea. Había ahí una serie. Una bastante interesante, además. El problema es que durante casi cinco temporadas apenas parece interesarle. En lugar de desarrollar de verdad ese conflicto social, *Outer Banks* decide convertirse rápidamente en una mezcla extrañísima entre *Los Goonies* y *Sensación de vivir*, solo que sustituyendo buena parte del encanto de ambas por …
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