(CASTELLANO) Lo que más me gusta de la serie, vista en conjunto, es que empieza pareciendo una historia sobre un monstruo concreto y termina convirtiéndose en algo bastante más amplio e incómodo. Al principio todo gira alrededor de Pablo Escobar: su ascenso, su violencia, su familia, su capacidad para ser carismático y aterrador a la vez. Pero temporada a temporada la serie va enseñando algo más duro: que el problema no era solo un hombre. El hombre cae, el mito se apaga, el cadáver llega, pero la maquinaria sigue. Cambian los nombres, los trajes, las rutas, los despachos y las formas de ej…
Leer reseña completa →